Este placer, claro, es bastante innoble, se clasifica en la misma categoría que el placer de ver a alguien especialmente mal vestido.
Y ahí esta el catch, lo a todas leguas malo nos atrae por dos razones:
1. Los errores son tan evidentes que nos cuesta trabajo creer que alguien, quien sea, podría hacer eso sobrío y en sus cinco sentidos.
2. (Lo más importante) La firme convicción de que quien sea que esté haciendo tal desastre se lo está tomando en serio, muy en serio (sí, sobrio y en sus cinco sentidos)
En fin, que la cosa va de mitad sentimiento de superioridad; mitad verdadera curiosidad por lo bizarro.
Como ejemplos están "el Niño Predicador", "el Delfín" , "la Tigresa del Oriente" y "Ken Lee" (Todas las audiciones más vistas de Americna Idol for that matter)
En el mundo del cine el señor Ed Wood parece ser el rey y soberano de dicho estilo artístico. De hecho era tan malo en lo que hacía (pero tan, tan, tan malo) que sus peliculas hoy se encuentran en la sección de arte, entre Tarkovsky y Orson Wells. Era, en efecto, tan malo que es mundialmente conocido como el peor director de toda la historia. Y era tan, tan, malo que el logradísmo Tim Burton no pudo más que dedicarle una película entera (con todo y su presiadísmo Johny Deep para el papel estelar). Definitivamente, el Maestro, Ed Wood no era chico en lo que hacía, para muestra unos ejemplos:
Glen or Glenda es la- trágica- historia de un hombre -heterosexual- adicto a usar prendas de mujer con peluchín rosa (eso no fue un dedazo). Voici la trama que además está narrada como si fuera semi-documental (por ¡Bella Lugosi!). Como si no fuera suficiente, esta es la película más íntima de Ed Wood... síp, pretende ser una auto-biografía de su lucha. (Olvidé mencionar que Ed Wood se sentía orgullosísimo de dirigir, escribir, producir y actuar en sus propias películas. Solía decir que sólo Orson Wells, su ídolo, había logrado tal proesa... ¿Night Shyalaman, alguien?)
La trama ya es interesante... la realización... Vaya, no sé por donde empezar, el quiénsabeporquerazón creepy discurso del señor Lugosi , los errores de filmación que Ed Wood dejaba pues eso "le daba un toque de naturalidad a la película", su profundo y atinado retrato de arquetipos eternos (su diablo de pastorela), o la conmovedorsísima conclusión (cuando Glen se acepta a sí mismo por lo que es).... ¿por qué no lo deciden ustedes?
Si alguien a estás alturas se ha preguntado qué demonios tenía que hacer Lugosi ahí, les recomeindo ver la película, una de las cosas más destacadas es el recuento que hace Tim Burton de la relación fortuita entre Wood y el drácula más famoso del cine (cuya carrera a esas alturas había decaído casi completamente debido a la edad y a una adicción a la morfina). De hecho, de no haber sido por Lugosi (quien añadía a todo el rídiculo un toque ya surrealista) Ed Wood no hubiera conseguido financiamiento para ninguna de sus obras maestras.
Y hablando de financiamiento paso ahora a su creación más conocida Plan 9 from outer space, (del título sólo ya se podrían decir muchas cosas) la cual fue financiada nada más y nada menos por un grupo de bautistas que deseaban hacer 12 películas sobre los 12 apóstoles, pero que sólo tenían presupuesto para una. Bueno, Ed Wood los convenció de que si, con ese dinero, financiaban su película, ésta sería tan exitosa que podrían hacer las otras 12 y hasta unas siete sobre los patriarcas. El gancho: Bella Lugosi y la promesa de que todo el cast&crew sería bautizado (eso tampoco fue un dedazo).
El problema es que Bella Lugosi ya había muerto..., ¿problema?, ¿cuál problema? ¡Si al señor Wood nada se le atraviesa!
Primero: utilizó un viejo footage de Bella Lugosi oliendo flores para el principio de la película.
Segundo: notó que el quiropráctico de su novia guardaba un increible parecido con el difunto Lugosi cuando, claro está, éste se cubría la mitad del rostro con una capa.
Tercero: ya se lo pueden imaginar. (¿Mencioné que el prolífico Ed Wood siempre estába dando oporturtinades a nuevos talentos?)
Más cosas se podrían decir de Plan 9 (como, por ejemplo, que los aficionados más fervientes aún discuten si los ovnis están hechos con platos de papel o latas aplastadas) y de la relación de Wood con sus demás actores, y de las otras formas en las que consiguió financiamiento, y de su pulpo mecánico que no tenía motor, y del curioso cumplimiento de su mayor deseo (claaro, pasar a la historia). Pero, eso, vean la película (la de Tim Burton, estoy conciente de que no todos tienen un gusto tan exquisito como el mío).

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